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viernes, 18 de noviembre de 2016

Bastan 10 segundos para que todo se vaya al diablo: Juan Gabriel NO FUE a recibir su Grammy, estaba muerto.

En la entrega de los Grammy Latinos, uno de los premios musicales más populares y reconocidos del mundo, al joven cantante español Andrés Ceballos le correspondió anunciar el premio al Mejor Álbum Vocal Pop Tradicional, resultando ser recipiendario el cantautor mexicano Juan Gabriel, fallecido hace más de dos meses. Al hacer el anuncio y leer el nombre del ganador, Andrés observó que éste no subió al escenario y concluyó: “No está… bueno la academia se encargará de darle este premio, enhorabuena para él y un aplauso muy fuerte”; evidentemente ignorando quien es el ganador y su muerte. 


La sorpresa y reacciones de millones de internautas no se han hecho esperar: Entre la indignación de los seguidores de Juan Gabriel por la falta de respeto, la burla de quienes encuentran divertido lo ocurrido y la defensa de los fans del presentador español. Desde la  perspectiva institucional, el objetivo principal del evento y del momento se ha caído, la razón de la millonaria inversión de organizadores y patrocinadores que es reconocer el talento o fama de ciertos músicos, se ha esfumado; en 10 segundos, esas ideas se han sustituido por este terrible error, del que ahora la mayoría habla; medios de todo el mundo, prensa y televisión, cuentan el hecho, lo replican, lo impulsan… no hay nada que hacer, el daño está hecho.

Una forma de explicar lo que hacemos en Idóneo es el control: La construcción de una marca en la mente de su audiencia, tendrá mayor efecto en la medida que controlemos lo que la mente recibe sobre la organización o producto cuya marca queremos construir. El logotipo es sólo una parte que “hace equipo” con otros elementos como el nombre, el espacio, la calidad del producto, la atención al cliente, etc. Más control requiere mayor inversión y los presupuestos naturalmente tienen límite, así que hay que elegir qué controlar para causar el mayor impacto. Descartar de ese control un elemento importante puede diluir todo el esfuerzo y echar por la borda el resultado, como probablemente ha ocurrido en los Grammy Latinos.

¿Quién es el responsable o los responsables de que haya ocurrido esto? ¿Es responsabilidad sólo de los organizadores? ¿Es responsabilidad de Andrés Ceballos? Probablemente escucharemos de la organización frases como “Yo le pasé lo que tenía decir o estudiar y él no lo hizo”, o escuchemos del presentador “a mí me dijeron que me suba, abra el sobre, lea el nombre y el ganador subiría”. El escenario es un punto estratégico para cumplir el objetivo del evento y parece que no se dedica tiempo para confirmar que todos los que tomarán el micrófono tienen una idea clara de lo que tienen que hacer. Aquí el resultado: ahora habrá que gastar recursos y tiempo en recuperarse de este error, lo cual parece que no es imposible.

Tenemos pues un ejemplo más de lo importante que es planear y controlar. Bien pudiéramos declarar: la importancia de la planeación es directamente proporcional al costo de hacer el ridículo ¿Qué te parece?

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